domingo, 13 de diciembre de 2015

Renacer

Desnuda tu interior, ya es tiempo
 de volver a nacer y deja que el viento te acaricie con su aroma
y la lluvia moje tus sueños.

lunes, 19 de noviembre de 2012

No había

Luna en esta noche a la orilla del mar
luna que me acompañe en mi soledad
luna del recuerdo de amar a orillas del mar
luna que nunca ha de llegar.

Decisión

 A quien se deja entrar
 por las ventanas del alma, 
es quien termina con la ilusión
 de vivir de ella.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Luis Cernuda

Contigo



¿Mi tierra? 
Mi tierra eres tú. 

¿Mi gente? 
Mi gente eres tú. 

El destierro y la muerte 
para mi están adonde 
no estés tú. 

¿Y mi vida? 
Dime, mi vida, 
¿qué es, si no eres tú?

Miguel de Unamuno


¿Qué es tu vida, alma mía?, ¿cuál tu pago?, 
¡Lluvia en el lago! 
¿Qué es tu vida, alma mía, tu costumbre? 
¡Viento en la cumbre! 

¿Cómo tu vida, mi alma, se renueva?, 
¡Sombra en la cueva!, 
¡Lluvia en el lago!, 
¡Viento en la cumbre!, 
¡Sombra en la cueva! 

Lágrimas es la lluvia desde el cielo, 
y es el viento sollozo sin partida, 
pesar, la sombra sin ningún consuelo, 
y lluvia y viento y sombra hacen la vida.

Garcilaso de la Vega

Soneto V


Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.

Julia de Burgos


La carrera del mar sobre mi puerta 
es sensación azul entre mis dedos, 
y tu salto impetuoso por mi espíritu 
es no menos azul, me nace eterno. 

Todo el color de aurora despertada 
el mar y tú lo nadan a mi encuentro, 
y en locura de amarme hasta el naufragio 
van rompiendo los puertos y los remos. 

¡Si tuviera yo un barco de gaviotas, 
para sólo un instante detenerlos, 
y gritarle mi voz a que se batan 
en un sencillo duelo de misterio! 

Que uno en el otro encuentren su voz propia, 
que entrelacen sus sueños en el viento, 
que se ciñan estrellas en los ojos 
para que den, unidos, sus destellos. 

Que sea un duelo de música en el aire 
las magnolias abiertas de sus besos, 
que las olas se vistan de pasiones 
y la pasión se vista de veleros. 

Todo el color de aurora despertada 
el mar y tú lo estiren en un sueño 
que se lleve mi barco de gaviotas 
y me deje en el agua de dos cielos.