jueves, 20 de septiembre de 2012

Ruben Dario

¡Día de dolor, 
aquel en que vuela para siempre el ángel 
del primer amor!


           Mia
Mía: así te llamas. 
¿Qué más harmonía? 
Mía: luz del día; 
mía: rosas, llamas. 

¡Qué aroma derramas 
en el alma mía 
si sé que me amas! 
¡Oh Mía! ¡Oh Mía! 

Tu sexo fundiste 
con mi sexo fuerte, 
fundiendo dos bronces. 

Yo triste, tú triste... 
¿No has de ser entonces 
mía hasta la muerte?

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